miércoles, 28 de mayo de 2014

Louis Armstrong Tercera Parte


Era una magnífica noche de primavera de 1931. Estábamos bromeando y el negocio iba viento en popa. Arriba, las hojas del Arbol de la Esperanza mantenían su propia y susurrante conversación llena de dobles sentidos. Desde la parte superior del tronco serpenteó el rumor y se coló por mis oídos. "Sí, tío", zumbo, "en Memphis se la tienen jurada a tu chico".
Luis Armstrong había bajado a Nueva Orleans y luego había vuelto subir a Memphis. La señora Collins, esposa de su representante, estaba a cargo del transporte y había alquilado un enorme y flamante autobús Greyhound para que la banda pudiera atravesar el Cinturón Asesino sin tener que subirse en aquellos sucios y demoledores vagones repletos de racistas. Ella siempre se sentaba adelante, junto a Mike McKendricks, el guitarrista, el ayudaba con el equipaje y cosas por el estilo.
Cuando el autobús entro en Memphis los blanquitos se apiñaron con los ojos como platos para contemplar a esos elegantes chicos de color que viajaban en aquel cacharro aerodinámico y especialmente al de la primera fila que iba, ¡Dios nos libre!, sentado y hasta hablando con una mujer blanca, tan campante, como si fuera un ser humano. Aquello era inadmisible. El escándalo que armaron fue tal que el director de la terminal de autobuses intentó trasladar a todos los pasajeros a un viejo, sucio y rechinante armatoste. Naturalmente, los chicos se cruzaron de brazos y se negaron a abandonar sus asientos. Al rato la pasma los tenía cogidos por el cuello. Tomaron sus huellas digitales y los enchironaron como a vulgares ladrones. Llegaron justo a tiempo para la emisión que tenían programada.
Aquella noche, todos los fumetas estas nos precipitamos al Barbeque para ver el programa de radio. Cuando salieron al aire, Louis arremetió con un par de comentarios de doble sentido, en medio de los cuales me saludo con un alegre: "Qué pasa, Lozeerose?". A mitad de la transmisión anunció que quería dedicar su siguiente número al jefe de policía de Memphis, Tennessee. "Al loro con ésta", Mezzeerola", gorjeó mientras la banda tocaba la intro. A continuación, empezó a cantar "I'll Be Glad When You're Dead You Rascal You".
Mezz Mezzrow - Really The Blues

17 comentarios:

Juan Nadie dijo...

Dedicó "I'll Be Glad When You're Dead You Rascal You" ("Me alegraré cuando estés muerto") al jefe de policía de Memphis. Genial.

Gatopardo dijo...

Y sorprendente, ya que siempre se le tildó de Tío Tom.

jose dijo...

Un genio es un genio siempre!

Juan Nadie dijo...

Pues al parecer esa fama de "Tío Tom" no era muy fundamentada.

Gatopardo dijo...

Ya os digo.

carlos perrotti dijo...

Los grandes tienen que vérselas con las habladurías con mala leche. Borges con que era de derechas, Bob con que se había vendido y ya no tenía inquietudes sociales, etc.

Gatopardo dijo...

Como sí eso tuviese importancia.

carlos perrotti dijo...

Tal cual.

Juan Nadie dijo...

No solamente no tiene importancia y se la damos, sino que, peor aún, sirve para enfrentarnos estúpidamente unos con otros.

carlos perrotti dijo...

Me repito: tal cual.

carlos perrotti dijo...

451. Oscar Feldman - El Ángel

452. Oscar Feldman - Oscar e Familia

453. Jazz Club Olivos Swing Quintet

454. Hernán Jacinto & Oscar Giunta

455. Hernán Jacinto - Lua

456. Hernán Jacinto & Karlheinz Miklin - Europa 2006

457. Enrique Norris Trío - Tres maneras de pensar sin parar

458. Enrique Norris Trío - 300

459. Enrique Norris Trío - Ascensión Libre

460. Francisco Lo Vuolo y Gustavo Musso - Back In Town

Gatopardo dijo...

Qué verano de búsquedas me espera...
Gracias nuevamente.

carlos perrotti dijo...

De a poco seguro encontrarás algunas perlas sudacas...

Gatopardo dijo...

Todo lo que tiene que ver con tango y jazz, es combinación ganadora.

marian dijo...

Genio y figura (estaba hecho un figurín en el vídeo).
El final del vídeo, desfilando (que digo yo) es magnífico, para verlo ochenta veces, o más.

marian dijo...

Qué situaciones tuvieron que soportar.

Gatopardo dijo...

La vida de Mezz Mezzrow fue alucinante.