miércoles, 24 de agosto de 2011

Chet Baker (Deep in a Dream) Novena parte

Solo las drogas podían mitigar el miedo que Baker sentía. Una noche, él y Vavra estaban viendo una actuación musical en el Jazzhus Montmartre de Copenhague. "¿Sabes? Si yo subiera ahí ahora, me pondría a temblar porque no estoy colocado", confesó Baker. Vavra entendía su terror. Cada vez que él le pedía que subiera al escenario con un  instrumento, ella se quedaba congelada, y rara vez accedía. "Chet hacía todo lo que podía por ayudarla". contaba Micheline.
Como le quedaban pocas venas utilizables en el cuerpo, Baker había empezado a inyectarse en las arterias del cuello. Se pasaba horas mirándose fríamente en el espejo del cuarto de baño o en el retrovisor, pinchándose el ensangrentado cuello con una aguja.
"La gente dice que toco igual que canto -le dijo a Marc Puricelli, un joven pianista que lo acompañó en el Whippoorwill-. Ahora estoy empezando a tocar igual que parezco".



2 comentarios:

JODIDOS (la minina y el sietemesino) dijo...

Hola, Gato.
¡Por fin ando por aquí!, que ya era hora, entre otras cosas porque hay costumbres que no se deben perder si uno desea quiere aumentar su cultura musical.

Mi largo "silencio" se debe a que he tenido problemas a la hora de acceder tanto a mi blog como al de los seguidores y ha sido La Minina quien, durante todo este tiempo, se ha encargado de sacarlo adelante. Sin embargo, ella no se aclara muy bien con el asunto de las contestaciones y demás. Afortunadamente ya se ha solucionado todo (cosa del desactualizado explorador).

Un saludo, amigo.

Anónimo dijo...

Bienvenido nuevamente al blog, espero se haya pasado el mono sin ordenador.