viernes, 29 de julio de 2011

Art Pepper Una vida ejemplar (séptima parte)

Art no tocaba como los demás músicos. Él no era un técnico. Escogía las notas. Sus fraseos eran hermosos. Su forma de tocar el alto era distinta. El sonido, los fraseos....Yo siempre tenía la sensación de que las notas salíancomo rebotando de su saxo, y era por su forma de acentuarlas y frasearlas. También flipaba con su manera de tocar el tenor. El suyo era un  sonido musculoso, oscuro, diferente. El álbum que más loco me tenía era Art Pepper plus Eleven. Art ahí tocaba el alto, el tenor y el clarinete. Lo tengo en casete en el coche. Después de tanto tiempo. Han pasado unos dieciocho años, pero todavía....Ese álbum lo estuve escuchando sin parar, hasta gastar el vinilo. Los arreglos eran formidables, la banda es formidable, ¡y el solo de clarinete en "Anthropology".....!La forma en que Art desarrolla ese solo aún me sigue dejando alucinado. El primer chorus suena en el registro bajo, en plan tranquilo; el segundo chorus viene a sonar en un registro medio; el último chorus lo toca en el registro más alto del instrumento. El solo va de un extremo al otro como el que se mete en su coche y va de su casa a otra casa, y Art tenía clarísimo como construir ese solo, adónde quería ir y cómo iba a llegar allí. Es la impresión que siempre tengo al escuchar uno de sus solos.
A mí por entonces no me interesaban demasiado los cambios de acordes. Es probable que si hubiéramos seguido estudiando, con el tiempo hubiésemos llegado a ellos. Pero yo no escuchaba los cambios de acordes desde una perspectiva intelectual. Sólo los escuchaba a nivel puramente musical: el sonido, las notas, todo aquello. ¡La emoción, la belleza, la música!
No sé si será verdad o no, pero un día estaba en casa de una persona que conocía bien a Art y sabía lo que hacía, y ésta persona no explicó - a los pocos que estábamos allí reunidos, partiéndonos de risa con su descripción - lo que Art tenía que hacer para ponerse en marcha por las mañanas. Empezaba por dar buena cuenta de una botella mediana de vodka que siempre tenía junto a la cama. Luego se pegaba un lingotazo de whisky escocés. Por fin se levantaba y se acercaba a la nevera a por las cervezas. Bebía más alcohol durante la primera hora del día a fin de reunir fuerzas para salirn a la calle a `pillar droga de lo que la mayoría de la gente bebe a lo largo de un mes entero. Pero n unca lo vi borracho o pasado de vueltas. Lo veías tan compuesto cono hoy mismo.
Steve Kravitz


2 comentarios:

JODIDOS (la minina y el sietemesino) dijo...

Por aquí ando con tu permiso, Gato.
Sin duda, interesantísima vida la de Pepper. Una vida con la se evidencia, otra vez, que el Jazz no es solo un género, sino toda una filosofía, una actitud, una forma de percibir. Otro modo de vivir.

Un saludo y disfruta del fin de semana.

Gatopardo dijo...

Ciertamente el Jazz era otra forma de vida, en la actualidad se ha normalizado para los músicos, a excepción de que lamentablemente, no tienen bolos.