domingo, 2 de febrero de 2014

Hernán Oliva


Hernán Oliva (1913-1988) fue un violinista de jazz y tango. Nació el 4 de julio de 1913 en Valparaíso,  Chile. Comenzó sus estudios de violín a los 8 años, en medio de una familia de no músicos, llegando a dominarlo rápidamente .

“Mi vida es simple y la puedo resumir así: yo, el violín y el violinista“. Bastó que Oliva, cuando chiquilín, escuchara un disco de Joe Venuti para que supiera cuál era su vocación. “Mi madre Laura era una mujer chapada a la antigua y se dedicaba a las tareas de la casa. Aníbal, mi padre, era corredor de bolsa y aficionado a los burros (a las apuestas de carreras de caballos). Pero la vocación me la fomentó mi mamá, a quién le gustaba la música. El primer juguete que tuve fue un violín chiquitito, supongo que ahí empezó todo. Recuerdo que lo salvé de un incendio cuando se quemó nuestra casa”.
Hacia 1927 ingresó a la orquesta de Ernesto Lavagnino, y hacia 1935 cruzó a la provincia de Mendoza, Argentina. Se ofrece en Radio Cuyo, LV10, como intérprete de jazz, pero le piden que toque un tango que, sin saberlo, pintará su destino. Con el tango “Alma de bohemio” ( J.A. Caruso), consigue su primer trabajo. Trabajó pocos mesesla orquesta de la radio.Migró hacia Buenos Aires, donde Luis Lavagnino, hermano de Ernesto, le consiguió trabajo como acompañante de Betty Caruso y Fanny Loy, en Radio Belgrano. El 15 de septiembre ingresó a la orquesta de René Cóspito, haciendo los bailables de Radio Belgrano y el té en Gath y Cháves.
En torno a 1940 pasó al grupo que tocaba en la boite La Chaumiere, con Enrique “Mono” Villegas en piano, David Washington en trompeta, y el inglés Phillips en saxo. “Para mí fue una escuela. Si uno no aprendía con Enrique Villegas, no aprendía más”. Al año siguiente pasó a la orquesta de Oscar Alemán. Disputas musicales y económicas terminaron con una reyerta, que los separó definitivamente. “Con Oscar Alemán la historia termina mal. ‘Estuve un tiempo en su orquesta, pero no lo aguanté. El embolsaba 6 mil pesos y nosotros $400. No podía ser. Nos agarramos a trompadas una noche en Punta del Este (Uruguay) porque se le ocurrió decir ante el público que él era lo más genial de la orquesta”.
En 1944 ingresó a trabajar con los Cotton Pickers de Ahmed Ratip. Luego con Tito Alberti y José Finkel formaron la Jazz Casino, debutando en 1951 en el club Villa Crespo, con Lorna Warren como cantante.De allí pasó al restaurante El Caballito Blanco, tocando lo que fuera. Según declaraba Oliva, la aparición del Club del Clan (programa de televisión de música beat) había desplazado al jazz como música bailable, y por lo tanto comercial. En 1958 se trepa a un barco que va a Nueva York. “Me hubiera gustado ir con más frecuencia a Estados Unidos, pero nunca viviría allí”. “Los norteamericanos viven para ellos, es otra cosa, otra vida. Yo prefiero ésto, lógico”.
En los carnavales del club Atlético Independiente, conoce a Sara, su esposa. Tienen tres hijos. “Siempre me he ganado el peso tocando el violín. Mi vida económica no ha sido muy buena, qué le vamos a hacer. Para mí la música representa una válvula de escape. Me gustaría llegar a tocar muy bien, aún me falta mucho. El violín requiere práctica constante porque la gente está esperando que uno se equivoque y no voy a darle el gusto. El mayor estímulo cuando toco, es que la gente me escuche, que no hable. Cuando toco no pienso en nada ni en nadie, pienso que las notas tienen que salir al aire con ideas nuevas. Un tema se desarrolla como un pescado o un pollo: hay que alimentarlo de una forma o de otra hasta que madure”.
Su discos empiezan a recorrer el mundo, y como un secreto a voces comienza a hacerse conocido, En Holanda y Japón sostienen que Oliva es el mejor violinista de jazz del mundo. Boliches de la calle Corrientes, como “El Viejo Almacén”, “La Richmond”, “Jazz & Pop”, conocen la magia sobre las cuatro cuerdas. El tango es un sentimiento que se sacude en canciones como: Malena, El entrerriano, Amurado, Silbando… Mito García lo acompaña en piano. “Pero todavía no me siento identificado con el tango. No se puede tener dos pasiones a la vez. Soy músico de jazz y al jazz he consagrado mi vida y trato de tocarlo lo mejor posible”.
Los discos le dejan gratos elogios, pero Hernán tiene alma de bohemio. “Salgo temprano a visitar los boliches, para preguntar a los dueños si a la noche va a haber trabajo. Yo solito me procuro el trabajo y me ayudo a conseguir un peso más. Todos los días lo mismo. El drama mayor de mi vida no es el dinero, sino la falta de trabajo. Con trabajo se tiene dinero, lógico… En este país, Argentina, realmente no reconocen a nadie”. Una vez más, Hernán ha salido a encontrar la esperanza en cada calle. Luego de cada presentación en los bares, “pasa la gorra” y recauda la ganancia del día. Salia a beber a otro bar, a otro lugar, porque allí mismo donde tocaba, no lo dejaban, por temor a que no pudiera volver a tocar. Pero cuando regresaba, tocaba aún mejor.
Falleció en la madrugada del 17 de junio de 1988, a punto de cumplir 75 años. Apareció tirado en una vereda del barrio de Palermo,en la Capital Federal,abrazado al estuche de su violín.
Fuente

Aquéllos, que además del jazz, amamos irremediablemente el tango, estamos conmovidos por el descubrimiento del desgarro lírico de este violín inmortal.

28 comentarios:

Francesca Paolucci dijo...

I didn't know him.

Gatopardo dijo...

I did it yesterday. Carlos Perrotti show me the way.
A great musician he was with a poetic death, holding his violín case in the streets of Palermo (Buenos Aires) during the night.

Juan Nadie dijo...

Fantástico. Ya dije que no lo conocía, habrá que ponerse las pilas.

Juan Nadie dijo...

Al tango, efectivamente, se le ama o se le odia, pero esto último es difícil.

Gatopardo dijo...

Era tremendo. Lo he estado escuchando toda la mañana no te digo más...

carlos perrotti dijo...

Merecido tributo para des-olvidar a un grande entre los grandes. Grandísimo aporte, Gatopardo.

Gatopardo dijo...

Es que era muy grande.

jose dijo...

Si conoció a Venuti es hasta lógico que quisiera imitarle.
No lo conocía, uno mas al saco.

carlos perrotti dijo...

Ahí van otros 10...

11. Alfredo Remus – Encuentros (con el Mono Villegas)

12. Alfredo Remus – Querido Bill – Tributo a Bill Evans

13. Gato Barbieri – Tercer Mundo
14. Gato Barbieri – Fénix
15. Gato Barbieri – Bolivia
16. Gato Barbieri – Hasta Siempre

17. Ara Tokatlian – Con el Mono Villegas

18. Roberto Fats Fernández - Cuore (con Dizzy Gillespie)

19. Roberto Fats Fernández - 100 Años de Gershwin (con el Mono Villegas)

20. Roberto Fats Fernández – La Música y La Vida (con Wynton Marsalis)

Gatopardo dijo...

Tan sólo conocía al Gato Barbieri. Impagable tu información. Algo habrá que hacer al respecto.

marian dijo...

A estas entradas últimas hay que dedicarles su tiempo. Que prometen.

Gatopardo dijo...

El jazz argentino depara muchas sorpresas. Todas agradables.

marian dijo...

No sé qué decir y ni hace falta.
Y no digo que puedo llorar porque me da vergüenza.

Gatopardo dijo...

¡Vaya historia!

marian dijo...

Es, sobre todo, ese violín...

marian dijo...

Esto no se hace. Que sea la última vez.

Juan Nadie dijo...

"Malena tiene nombre de tango". Lo acabaré poniendo en El Mito de La Taberna, por supuesto con la interpretación de Oliva, entre otros.

marian dijo...

Ni se te ocurra, venga sí.

marian dijo...

Tengo que investigar más, urgentemente, sobre Hernán Oliva. Y si encuentro...hacerle otro homenaje como este.

Gatopardo dijo...

¡Qué tango!

marian dijo...

De los sentíos...

carlos perrotti dijo...

No dejen de escuchar, por favor, Nieblas del Riachuelo...

Gatopardo dijo...

La estoy escuchando por Edmundo Rivero

Gatopardo dijo...

Ahora de Juan Trepiana.

carlos perrotti dijo...

Buenísimo...

Gatopardo dijo...

Ya estoy preparando un post sobre este tango...

carlos perrotti dijo...

Venga, por favor...

marian dijo...

Y el pianista de "Malena", ojo, eh.