viernes, 24 de enero de 2014

Amigos y enemigos del jazz en España


El jazz, como cualquier otra manifestación artística, tuvo, tiene y tendrá defensores a ultranza y enemigos incondicionales. Entre éstos últimos, Álvaro Retana, a juzgar por algunas perlas literarias extraídas del libro del crítico del periódico EL PAÍS, Chema García Martínez, "Del fox-trot al jazz flamenco", se llevaba la palma :

"Aproximadamente en 1940, con energía encomiable, acometióse la destrucción de los últimos elementos disolventes que tanto daño produjeron a las variedades. Cabarets y salas de fiesta habíanse convertido en antros putrefactos donde las personas de buen gusto sufrían congojas contemplando el relajo de la canción española, sobrevenido en gran parte a causa de la lenidad de las autoridades republicanas".

Para Retana, nada había más absurdo que una española imitando a:

"alguna negra vetusta, barrigona, de fealdad inédita, que vocifera como si la estuvieran apaleando o a un conjunto de negras, antídoto contra lujurias hipotéticas, que entonan unos cánticos funerarios a la par que bailan descoyuntándose con la sonrisa del antropomorfo".

Como compensación a las frases anteriores, escuchad a dos de los grandes saxofonistas de la historia, Ben Webster y Gerry Mulligan, en "Chelsea Bridge",  tema de su álbum conjunto "Gerry Mulligan meets Ben Webster".

5 comentarios:

Juan Nadie dijo...

Un tipo curioso el Retana. Yo creo que todo esto lo dice en sentido irónico, porque aunque escribía letras de cuplé, por lo visto fue el que introdujo el jazz en Madrid.

Ben Webster es uno de mis saxofonistas preferidos.

Gatopardo dijo...

Un tipo curioso sin duda alguna. Quizás no le gustase la estética del jazz, quizás fuese por quedar bien con el régimen imperante, o pudiera ser ironía de la fina. Con un tipo así cualquier cosa es posible.
Ben Webster ha soplado como nadie. Ese vibrato....

marian dijo...

El Webster... es un ponedor de carne de gallina.

marian dijo...

Porque no le tocó ver a las japonesas bailando flamenco...

Gatopardo dijo...

Pues las hay que lo hacen bastante bien. Ponen unos ojos de esfuerzo...