domingo, 31 de agosto de 2014

De África a la prisión


De África a la prisión
Antes de recibir tratamiento instrumental, el jazz fue cantado y provisto de un ritmo. En 1619, catorce negros llegados del Congo o de la Costa de Oro fueron vendidos como esclavos a unos colonos de Virginia. En 1902 se grabó por vez primera a una coral negra de cantos espirituales, y de 1920 datan las grabaciones de las primeras orquestas de jazz. Entre estas tres fechas se sucedieron la decantación de los ritmos africanos, la aventura del blues, el consuelo de los espirituales y el florecimiento del boogie-woogie.
Para obtener una imagen convincente de los diversos factores que ayudaron a dar forma al lenguaje del jazz hay que retroceder hasta la época en que los esclavos negros trabajaban en los campos de algodón y caña de azúcar del Sur de los Estados Unidos. Esa gente cantaba mientras desempeñaba sus labores, y sus primeros cantos se originaron de las voces que usaban para comunicarse de un campo a otro. Así se transmitían noticias, con un lenguaje especial y un tono que burlaban el entendimiento de los capataces.
Los work songs y los hollers que se cantaban durante la ejecución de las tareas rurales eran más complejos. Servían para coordinar las tareas de un grupo de trabajadores y contribuían a aligerar la dura faena, ayudando a la gente a moverse rítmicamente y evitando que decayeran los ánimos. Las canciones de los condenados a trabajos forzados cumplían una función semejante. En la cárcel, los hombres añoraban la libertad, por remota e inaccesible que pareciese, y se comunicaban a espaldas de sus guardianes. Muchas baladas de finales del siglo XIX tienen versiones diferentes, según las características de cada prisión.
Tan amplia y variada es la matriz del jazz que en ella también tienen cabida los gritos y cantos rítmicos de los vendedores ambulantes de las calles del Sur de los Estados Unidos. Y aún hay quienes cuentan que el jazz se hizo posible cuando llegaron a manos de los negros los instrumentos musicales abandonados por todo el Sur tras la guerra civil: cornetas, clarinetes y tambores que empezaron animar las calles de Nueva Orleans con ocasión de funerales y carnavales.

Vicente Muñoz Puelles - El jazz Ritmo, técnica, improvisación


12 comentarios:

Juan Nadie dijo...

Como siempre, muy interesante y desasnante texto de Muñoz Puelles.
La grabación, para qué decir.

Gatopardo dijo...

Parece bastante fundamentado.

carlos perrotti dijo...

Todo lo anterior mal o menos se conocía, pero el argumento de que "el jazz se hizo posible cuando llegaron a manos de los negros los instrumentos musicales abandonados por todo el Sur tras la guerra civil: cornetas, clarinetes y tambores que empezaron animar las calles de Nueva Orleans en ocasión de funerales y carnavales" cierra perfectamente el círculo, no? El resto fueron los genios que empezaron a nacer. Antes también seguramente existieron pero sin el medioambiente adecuado.

Gatopardo dijo...

Es una teoría que parece realista. Los instrumentos sumados a los ritmos africanos...

carlos perrotti dijo...

...Y al dolor, combustible imprescindible. Y a la alegría desbordante después del dolor también,

Gatopardo dijo...

Por supuesto, el dolor es un ingrediente fundamental.

marian dijo...

Creo recordar, de las veces que he leído sobre el tema, que antes de hacerse con esos instrumentos utilizaban una sencilla guitarra (no recuerdo el nombre)africana, que seguramente harían ellos mismos.

Gatopardo dijo...

Empleaban diversos instrumentos de bricolaje.

marian dijo...

La necesidad obliga, había que sacar lo que llevaban dentro (incluido el ritmo) como fuera.

Juan Nadie dijo...

Instrumentos primitivos de cuerda que dieron lugar, por ejemplo, al banjo.

marian dijo...

También leí lo del banjo. He buscado en el archivo de fotos de guardé sobre el blues y he encontrado la de la guitarra (será una de ellas) Se llama: Xalam, Halam, o Khalam, con origen en Mali-Senegal.

Juan Nadie dijo...

En realidad el Xalam es una especie de laúd que se puede encontrar en cualquier parte del Sahel: Mali, Marruecos, Mauritania, Burkina Fasso..., y que se conoce con un montón de nombres: los que tú señalas, y también "Ngoni" y muchos más, dependiendo de la zona. Y sí, parece ser que es el antecedente más directo del banjo de cinco cuerdas, por la forma de tocarlo y la afinación (según los expertos).