sábado, 31 de marzo de 2012

El jazz, una música pecaminosa

Benedicto XVI aterrizó en La Habana con todo su misal a punto, para después plantarse en la plaza de la Revolución y regalar sus oraciones y plegarias a la numerosa parroquia cubana allí congregada. No lo dijo en su homilía, pero en los corrillos se habló de que también le apetecería saludar a Fidel Castro, aunque la cita fuese en chándal. Y así sucedió, ambos mandatarios aparcaron sus ideologías y diferencias y mantuvieron un encuentro "cordial" de unos 30 minutos de duración, tal y como informó puntualmente nuestra compañera Irene Hernández Velasco. La entrevista no estaba en agenda, así que sus santidades (una marxista y la otra católica) hubieron de improvisar, como si de dos buenos jazzistas se tratara. En La Habana saben mucho de improvisar (más aún de inventar y buscarse la vida), en lo que bien pudiera ser una metáfora de su gran corazón jazzístico. Allí, en todas las casas vive algún músico, dividido entre el academicismo de la música clásica y el jazz moreno, que a nuestro modesto juicio es lo que más gusta y se toca, folclores y tradiciones yorubas al margen. No consta que al Papa le guste el jazz, una música pecaminosa a la que las religiones siempre han mirado mal, aunque paradójicamente las iglesias hayan sido las primeras escuelas de algunos de los artistas más grandes que ha dado y sigue dando el género. Al menos en los templos norteamericanos, ya que en nuestro país, ya se sabe, las misas se acompañan, en el mejor de los casos, de guitarritas y cánticos a lo alabaré (aquí el único que hizo música grande en un altar fue Enrique Morente, con unas misas flamencas que conectaban con todas las divinidades y espiritualidades). A pesar de todo, y viendo a ese Papa entregado a la inercia de la improvisación y el alma cubana, gusta pensar en la posible visita del Santo Padre a uno de los templos jazzísticos más famosos de La Habana, La Zorra y el Cuervo. Las paredes de este club emplazado en el barrio de El Vedado pueden contar orgullosas grandes noches de conciertos y jam sessions, lo que en Cuba llaman descargas. Y puestos a imaginar, cabría soñar con un segundo encuentro entre Fidel y Benedicto, porque las negociaciones siempre descubren mejores soluciones cuando se rodean de buena música. La Zorra y el Cuervo ha sido justa alternativa al legendario Tropicana de Marianao, un refugio donde los músicos han podido abrazarse al jazz y destino habitual de las grandes figuras del género que asisten al Festival de Jazz de La Habana que dirige Chucho Valdés. No extraña por tanto que el club esté considerado como uno de los pulmones jazzísticos de la capital cubana, así como magnífico 'conservatorio' de los músicos e intérpretes que un día nos visitarán. En los últimos años se ha producido una evidente emigración de jazzistas cubanos a nuestro país, que ahora se abren paso entre nuestras calles. Muchos de ellos se citan estos días en la madrileña sala Bogui Jazz de la calle Barquillo, que organiza el ciclo 'Jazz con sabor cubano'. El programa cuenta con destacados "exiliados" como los pianistas Pepe Rivero o Iván 'Melón' Lewis, así como jóvenes promesas con mucho y buen horizonte, el saxofonista Inoidel González, habitual colaborador de Javier Limón, o el baterista Georvis Pico, que acaba de publicar su primer disco como líder, Horizonte urbano, nada menos que en la multinacional discográfica Universal. Todos ellos y muchos más, léase los veteranos Bobby Martínez y Horacio 'El Negro' Hernández, Alaín Pérez, Ariel Brínguez, los hermanos Vistel, Carlos Sarduy, Reinier Elizarde 'El Negrón', Caramelo Javier Masso, Daniel Amat, etc., están construyendo audaces malecones musicales en nuestras ciudades, por si en futuro, y puestos a imaginar, Benedicto XVI visitara de nuevo nuestro país subyugado por el alma cubana y la improvisación. 

Pablo Sanz / EL MUNDO.es

Os dejo un par de vídeos de Alain Pérez, uno de  tantos músicos cubanos de jazz llenos de talento.


viernes, 30 de marzo de 2012

Eurovisión

Como todos los años supongo que estará al caer el festival de los festivales, o sea Eurovisión. Para contrarrestrar en lo posible las insoportables canciones causantes de la llamada Eurofobia, he aquí un programa de intervalo del Eurofestival del año 1978 con Oscar Peterson, Stephane Grappelli, Yehudi Menuhin, Kenny Clarke y Nils Henning Ørsted Pedersen.
 

jueves, 29 de marzo de 2012

Max Roach

El batería de Jazz Max Roach dijo en cierta ocasión que "existen dos teorías" acerca del arte y del artista: "Una es que hay que hacer el arte por el arte, lo cual es cierto. La otra teoría, que también tiene razón, sostiene que el artista es un secretario". Roach explicaba que, según esta segunda teoría, el artista "toma nota de lo que mpasa en su época". Y después,habló ya en primera persona sobre esta cuestión: "Mi música intenta decir cómo me siento realmente, y espero que refleje de alguna manera cómo se sisente la gente negra en Estados Unidos".
Historias curiosas del Jazz/Lawrence Lindt

Maxwell Lemuel Roach (New Land, 1925) verdadero nombre del gran baterista, Max Roach, se interesó por el jazz desde muy temprana edad, tocando en una marching band, cuando solo tenia 8 años. Su madre, cantante de gospel, le aconseja abandonar el fliscornio para dedicarse a la percusión, y a renglón seguido se matricula en el Manhattan Conservatory of Music, del que se graduó en 1942 diplomado en percusión. A los dieciséis años sustituye a Sonny Greer en un concierto de la orquesta de Duke Ellington, proeza que repite bajo circunstancias similares en la orquesta de Count Basie. En 1942 los clubes de la Calle 52, hervían musicalmente gracias al sonido nuevo que Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Thelonious Monk y Kenny Clarke, estaban inventando en esos momentos y que denominaban bebop. Max Roach, y su amigo, Bud Powell, se sumergieron en ese ambiente y se impregnaron de las concepciones modernas. Cuando el baterista, Kenny Clarke, fue movilizado por el ejercito en 1943, y trasladado al frente de Europa, Max Roach, que actuaba regularmente en el club "Kelly's Stables" acompañando a Coleman Hawkins, fue elegido por Parker y compañía para formar parte de esas jam session en el Minton's Playhouse y el Monroe's, principalmente.

Fue Coleman Hawkins, quien le proporcionó su primera sesión de grabación en febrero de 1945, grabando para la casa "Apollo" la primera versión de "Woody'n You". En 1945, Max Roach, no pudo participar en los discos que Parker y Gillespie grabaron juntos, por haberse marchado de gira con la orquesta de Benny Carter. En otoño de 1945, de vuelta Parker, a New York pasó, ahora sí, a formar parte del histórico quinteto de Charlie Parker y Dizzy Gillespie con el que actuaban regularmente en el club "Three Deuces". A finales de Noviembre de 1945, graba con ellos los famosísimos temas emblemáticos del bebop: "Billie's Bounce" y "Now's The Time", e inmediatamente se integró en el primer y efímero proyecto de bigband intentado por Dizzy Gillespie. Tras la gira de Parker y Dizzy por California, Max Roach se queda en New York, tocando en la Calle 52 junto a Jay Jay Johnson, Dexter Gordon y otros músicos y a la salida de Parker de Camarillo se unió a su quinteto, paradigma del bebop, con el trompetista, Miles Davis, y él mismo como miembros fijos con Duke Jordan, sustituido en ocasiones por Bud Powell o John Lewis, y los contrabajistas: Tommy Potter, Curly Russell y Nelson Boyd sucesivamente. Los extraordinarios discos de Savoy y Dial de 1947 y 1948 recogen esos innovadores patrones rítmicos.

En 1949, viaja con Parker a Europa para participar en el Primer Festival de Jazz de Paris, y también en el histórico concierto del "Massey Hall" de Toronto en 1953 que edita el sello "Debut", fundado por Charles Mingus. En mayo de 1954, codirige con Clifford Brown, un quinteto de hardbop que en poco mas de dos años, pasó a ser uno de los grupos fundamentales del hardbop y de la década, grabando para el sello "Emarcy" toda una serie de discos excepcionales. Tras el trágico accidente de Clifford Brown, que le costó la vida, en 1956, y tras un tiempo tocando sólo en trío con el contrabajista, George Morrow y el tenor, Sonny Rollins, reconstruye el quinteto con el trompetista, Kenny Dorham. Continua colaborando con otros músicos y en julio de 1958 reemplaza a Dorham por el joven trompetista, Booker Little. Muy sensibilizado con la lucha de los negros, intensificadas a lo largo de ese mismo período, introduce en su arte una dimensión deliberadamente política y abre las puertas a la voz de Abbey Lincoln, quien, mas tarde, se convertiría en su esposa. En 1960, ese discurso se radicaliza y pasa de las palabras a los hechos organizando un festival paralelo y alternativo al oficial de Newport de ese año como forma de protesta contra la segregación racial y graba el extraordinario disco "We Insist! para el sello Candid, un alegato contra el racismo manifestado desde la misma portada del álbum, donde se ve a un camarero blanco en la barra de un bar con gesto amenazante hacía sus dos clientes negros.

En septiembre de 1962, graba junto a Duke Ellington y Charles Mingus, un disco extraordinario titulado "Money Jungle" y liderado por el "Duke" donde expresan, en forma de trío, todos los conceptos del nuevo sonido del jazz y donde Ellington, demuestra que su arte no se limita a la éra del swing. Max Roach, tampoco desdeñó enfrentarse a dúo con algunos de los mas significativos vanguardistas del jazz. Así graba entre 1976 y 1984 con Archie Shepp, Dollar Brand, Anthony Braxton, Cecil Taylor y otros. Max Roach, es, no sólo uno de los mejores solistas de la historia de la batería, técnicamente formidable, solista exquisito utilizando la batería de forma análoga a cualquier otro instrumento solista, sino que su curiosidad musical le ha llevado a explorar con gran originalidad la tradición afroamericana para convertirla en referencia obligada en el jazz moderno.



miércoles, 28 de marzo de 2012

Sir Roland Hanna

Sir Roland Hanna fue uno de los mayores artistas de jazz y uno de los pianistas más flexibles. Nacido en Detroit (Michigan) Roland comenzó sus estudios pianísticos asistiendo a  muy temprana edad a clases particulares con Josephine Love. Después de su graduación en la High School y dos años en el ejército, continuó sus estudios musicales en la Eastman y Julliard School of Music. Continúo su larga carrera actuando en los más grandes escenarios de todo el mundo. En 1970 fue condecorado por el Presidente de Liberia William V.S. Tubman, por su labor humanitaria en aquel país.


martes, 27 de marzo de 2012

Kenny Drew

El pianista Kenny Drew fue animado en su infancia por su madre, pianista clásica para que se interesara por la música. De adolescente estudió en la "Hig School of Music and Art" de New York y debutó profesionalmente acompañando a una orquesta estudiantil sin renombre. Estudio la música de Fats Waller, Art Tatum y Teddy Wilson, tres clásicos del piano de jazz en la era del swing y sus primeras influencias. En aquella época la Calle 52 de Harlem era un hervidero musical de nuevas ideas y alternó sesiones en directo con Sonny Rollins, Jackie McLean y Art Taylor. En uno de los clubes de la Calle 52, escuchó una noche tocar el piano a Bud Powell y el sonido del maestro del piano bebop, lo cautivó para siempre. En 1950 grabó su primer disco para Blue Note aunque liderado por Howard McGhee, y junto al trombonista, Jay Jay Johnson y Brew More. A finales del cincuenta y principios de 1951, Kenny Drew tocó al lado de las grandes vacas sagradas del jazz como los saxos tenores, Coleman Hawkins y Lester Young, y también con Charlie Parker. Al año siguiente se traslada a California donde formo un trío propio con el que actuó en diversos clubes de San Francisco y Los Ángeles. Allí grabaría su primer disco como líder junto a Curley Russell y Art Blakey. De vuelta a New York acompaña a la cantante Dinah Washington y toca durante dos meses con los Jazz Messenger de Art Blakey. De Junio de 1958 a marzo de 1959 actuó de manera consecutiva con el grupo de Buddy Rich antes de formar un nuevo trío, su formula musical preferida, y actuar en el estado de Florida. En 1960 actuó en el Festival de jazz de Newport y formo parte del cuarteto de Kenny Dorham. Al año siguiente viaja por primera vez a Europa actuando en Paris, Bolonia y Copenhague donde contrajo matrimonio con la hija del pianista Leo Mathisen. En Copenhague actuó asiduamente en el "Montmartre Jazzhus" con Dexter Gordon, Johnny Griffin, Jon Henderson, Hank Mobley, Ben Webster o Don Byas. Trabó una gran amistas con el contrabajista danés, Niels-Henning Orsted Pedersen y formo un dúo con el ampliándolo ocasionalmente con el añadido del guitarrista belga, Philip Catherine. Sus discos para el sello danés "Steplechease" son además de numerosos, magníficos y prácticamente con todo el amplio abanico de músicos que estaban de visita en Dinamarca. 
Kenny Drew fue un pianista extraordinario, dotado de una refinada técnica, de garra y precisión, valores con los que evitaba adornarse con florituras innecesarias.