miércoles, 31 de agosto de 2011

The Lee Morgan Story


Pese a la brevedad de su carrera, el extraordinario trompetista, Lee Morgan(1938-1972), pasó con todos los meritos a la historia del jazz como una de las mas importantes voces de la trompeta surgidas en la segunda mitad de los años cincuenta, con el mismo reconocimiento que Donald Byrd, o Freddie Hubbard.

Nacido en Philadelphia, su padre era un buen pianista de gospel. Cuando Morgan cumplió los catorce años, recibió de su padre una trompeta de regalo, un instrumento al que le dedico toda su corta vida. Estudió su técnica en la "Mastbaum Technical School" de su ciudad y con quince años dirigía sus propias bandas para tocar en bailes y en las jam sessions que se organizaban en su ciudad, tocando junto a sus paisanos,Beny Golson o John Coltrane. Sus primeras sesiones de grabación en estudio las realizó sin haber cumplido aun los 18 años junto al gran pianista, Horace Silver y el saxo tenor, Hank Mobley dos grandes figuras de la entonces recientemente surgida escuela de hardbop.

En octubre de 1956, otro de sus ídolos, el trompetista Dizzy Gillespie le contrata para tocar en su bigband donde ya estaba su paisano, Golson. Estuvo con Dizzy hasta 1958 y en septiembre de ese año, es el extraordinario baterista, Art Blakey quien le invita a formar parte de su extraordinaria formación "The Jazz Messenguers". Sale de gira por Europa y Japón donde va alcanzar una fama extraordinaria. Con un estilo muy definido y personal, marcado a partes iguales por el blues y el bebop, aderezado con un elegante toque de lirismo, Lee Morgan, abandona los Messenguers en 1961 y regresa a su ciudad natal donde pasa dos años tocando en reducidos círculos locales.



En 1963 regresa a New York y en diciembre graba para la Blue Note el álbum "The Sidewinder", un tema que al poco de su lanzamiento bate todos los records de venta conocido para los discos de jazz. A esa alturas ya había grabado cerca de una veintena de discos a su nombre fundamentalmente para Blue Note, pero también para Savoy o Roulette. Muy destacable es su grabación en 1957 del álbum "Candy"(Blue Note). Regresa de nuevo con Art Blakey, permaneciendo otros dos años con el baterista y a partir de entonces su carrera se dispara en una vorágine de grabaciones en estudio que atestiguan la calidad de su música. A principios de los setenta, Morgan colabora con el multiinstrumentista, Roland Kirk para apoyar las reivindicaciones de la asociación "Jazz and People Movement", dedicada a luchar por la mejora de las condiciones de trabajo de los músicos de jazz en los Estados Unidos.E

El 19 de febrero de 1972, Lee Morgan y su quinteto estaban actuando en el club Slugs en la Calle 3ª, al sureste de Manhattan. Aquella noche se presentó en el local su compañera sentimental de la que se había separado recientemente. Discutieron en la barra del bar acaloradamente entre pases y al poco la mujer se fue airada. No consiguió convencer a Lee Morgan de que volviera con ella. Al rato, Helen More, que así se llamaba aquélla mujer, volvió al local y en pleno escenario cuando Lee Morgan, tocaba su ultimo tema sacó de su bolso un revolver calibre 32 con el que mató al músico de un certero y trágico disparo. Eran las 2:45 de la madrugada y Morgan falleció instantáneamente de un balazo en el corazón.

Lee Morgan, se fue con apenas treinta y cuatro años, pero en ese breve periodo de tiempo, consiguió dejar para la posteridad un enorme y soberbio legado musical repartidos a lo largo de mas de setecientos temas. Toda una proeza que muy pocos consiguen.



martes, 30 de agosto de 2011

JJ Johnson

Jay Jay Johnson (1924-2001) es en la historia del jazz y en particular en la evolución del trombón, lo que Charlie Parker es al saxo alto, o Dizzy Gillespie a la trompeta. Todavía hoy, no ha nacido quien desde el punto de vista del estilo, haya aportado algo nuevo al idioma musical establecido por Johnson, hace ya mas de medio siglo. Nació el 22 de enero de 1924 en Indianápolis (EE.UU), y su infancia transcurre sin sobresaltos y cuando cumple once años, sus padres lo inician en el estudio del piano. Tres años mas tarde, en el instituto escucha los primeros discos de jazz y unos amigos le invitan a participar en la orquesta universitaria ocupando el puesto vacante del trombonista. Ya no abandonaría nunca su instrumento.

Con diecisiete años ya es profesional y obtiene su primer contrato con la banda deClarence Love. En 1942 consigue progresar en su instrumento lo suficiente como para ser contratado en la orquesta del famoso salón "Snookum Russell" donde tiene como compañero al trompetista, Fats Navarro, del que se hace amigo y escuchan a menudo los discos de Lester Young y de Roy Eldridge, a los que Jay Jay considera sus primeras y definitivas influencias. Su siguiente trabajo fue con la big band del granBenny Carter con el que se va de gira por California permaneciendo a su lado tres años, desde 1942 a 1945.

Una vez que deja a Benny Carter, se une por unos meses a la orquesta de Count Basie para trabajar a renglón seguido con el cuarteto de Bud Powell que actuaba a diario en el club "Spolite". Allí, Johnson deja asombrados a todos cuando se atreve a improvisar con una imaginación desbordante y una técnica impecable en un instrumento, el trombón, donde nadie lo hacía. Con el cuarteto de Powell mas la incorporación del saxo alto, Cecil Payne, entrara por primera vez en un estudio para grabar una sesión a su nombre. Era 1946 y su primer disco titulado "Jay Jay Quintets"grabado para Savoy, es una joya musical que todos los trombonistas de la ciudad adquieren sin creer que aquel sonido y aquellas notas salgan de un trombón de varas.

La carrera de Johnson, se afianza con ese gran disco y en 1947 se une a la banda del saxo tenor, Illinois Jacquet con quien colabora hasta 1949. Deja a Jacquet y se une primero a Woody Herman y luego a Dizzy Gillespie con quien en 1951 se va de gira a Corea y Japón con el grupo liderado por el contrabajista, Oscar Pettiford. Así llega hasta 1954, el año del salto a la fama del trombonista cuando el sello Savoy le propone grabar un dúo de trombones. Ahí nacerá el dúo con Kai Winding que produce varios discos fantásticos. Se separan en 1956, pero volverán a juntarse ocasionalmente en 1958, 1961 y 1968. En 1970 se marcha a California para dedicarse de lleno a la composición de música para cine y TV. 

Sigue grabando discos con cierta regularidad aunque deja las actuaciones en directo salvo una gira por Japón en 1984. Obtiene, año tras año, el primer puesto del referéndum de lectores de la prestigiosa revista "Down Beat" en su instrumento y estuvo en la cima del jazz, hasta su muerte acaecida el 4 de febrero de 2001.

lunes, 29 de agosto de 2011

Chet Baker (Deep in a Dream) Duodécima y última parte

En marzo de 1989 se estrenó en Nueva York la carta de amor en blanco y negro de Bruce Weber a Chet Baker, Let's get Lost. La película era un "sueño húmedo" mucho más grandilocuente que , el retrato casi amateur de Andy Minsker, y en el dossier para la prensa Weber añadió otro toque de fantasía: "Todos me preguntan por qué he hecho una película sobre Chet Baker. ¿Por qué una película sobre el amor y la fascinación y el jazz? Todo empezó hace muchos años, cuando conocí a Nan. Después de tomarnos una botella de vino durante nuestra primera cena juntos, descubrimos que nuestro disco favorito era un viejo álbum de Chet Baker de los años cincuenta, titulado Let's get lost. Pedí dos botellas de vino más y nos enamorámos.


domingo, 28 de agosto de 2011

Huevos fritos con aceite de Jamón Ibérico al estilo JUAN NADIE


A uno no le duelen prendas en felicitar con la mayor sinceridad a quién, con "benedictina decimosexta " humildad, reconoce su ignorancia. Viene esto a cuento de cierto post publicado en el Mito de la Taberna por Juan Nadie, apoyado en la aquiescencia de su adlatere Alberto Calderón, en el que ridiculizaban de manera escandalosamente "sanchopanzista", o sea, con la mayor intransigencia propia de mentes rancias e inmovilistas, una vez más al gran Ferrán Adriá . 

Criticar de esa manera furibunda, en lugar de ensalzar como se merece y con fervor patrio, a quién ha humillado culinariamente a la "Fleur de Lys" gabacha, situando a la cabeza del prestigio internacional a la cocina española, no puede ser propio más que de desdepechados afrancesados abducidos por Voltaire Robespierre, que además ponen como ejemplo de exquisitez un plato tan rural como es el cocido montañés, en fin, tendrá que ser así...

Para quién no conozca a los citados pseudoinquisidores, puedo decirle que son dos tipos con vastas inquietudes culturales y  conocimientos cuasi renacentistas, dicho lo cual entenderá mi asombro antes las feroces y desproporcionadas críticas a este venerado y creativo cocinero, así como, que en un ataque de culinaria indignación -del que, a la más genuina manera "mourinhana", no me arrepiento en absoluto-, les llamase "palurdos", adjetivo éste, que en temas gastronómicos, les viene al pelo.

Dicho lo cual, y para que vean que ni Juan Nadie, ni que yo sepa, Alberto Calderón son personajes rencorosos, y que además saben aquéllo de que rectificar es de sabios, adjunto una página del  libro de recetas de Ferran Adriá que me ha regalado el amigo Juan Nadie y en el que figura la dedicatoria, en la que con elegante fair play reconoce su ignorancia y "palurdez"

Profundamente conmovido ante esta prueba de amistad y sumisión a mis saberes en el arte culinario, le dedico una receta que fusiona la manera de freír huevos del mítico restaurante madrileño Zalacaín, (no confundir con los vulgares, aunque archifamosos "huevos estrellados" del restaurante socialista-borbónico Casa Lucio), con el aceite de jamón ibérico del vanguardista restaurante gerundés  El Bulli, clausurado hace pocas fechas para crear un laboratorio de investigación culinaria, comandanda por Ferran Adriá, y pionera en el mundo.

Huevos al estilo JUAN NADIE
Receta para dos personas


Para los huevos
- 4 Huevos de corral (en su defecto cualquier clase)
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal ahumada de Maldon (en su defecto cualquier otra)
- Pimienta rosa (en su defecto cualquier otra)

Para el aceite de jamón ibérico
- 100 g de grasa de jamón ibérico (en su defecto cualquier otro)
- 5 cl de agua
- 1 cl de aceite de oliva virgen extra

Aceite de jamón ibérico - Eliminar las partes amarillas de la grasa del jamón, ya que podrían dar un sabor rancio. Poner todos los ingredientes a cocer a fuego lento hasta que se consuma el agua y la grasa sólida se haya convertido en chicharrón. Colar y guardar el aceite obtenido.

Fritura de los huevos - Separar las yemas de las claras  y batir éstas casi a punto de nieve reservando aparte las yemas. Volcar las claras batidas en una sartén con poco aceite, pero bien caliente, y dejar que espumen y crezcan. Apartar del fuego, colocar inmediatamente sin romper las yemas sobre la espuma de clara y tapar la sartén con una tapa. El mismo calor de la sartén dejará cocidas al punto las yemas, logrando de esta manera que la clara quede bien cocinada, mientras que las yemas permanecen blandas y suntuosas. Echar por encima un pellizco de sal ahumada de Maldon y otro de pimienta rosa.

Final y presentación - Poner el tema "The Times They Are Changin" de Bob Dylan, -que el título no sirva de metáfora-, verter el aceite de jamón sobre la yema de los huevos, y a triunfar....

Por cierto, tan importante como todo lo anterior, es emplear para el "untado" pan de Orzales o de Argüeso, si esto no fuera posible, el mejor que tengáis a vuestra disposición, pues la ocasión lo merece.

viernes, 26 de agosto de 2011

Chet Baker (Deep in a Dream) Undécima parte

A esa hora, un hombre que salía de un bar de Zeedijk vio un cuerpo en el suelo en la estrecha acera del Prins Hendrik. Estaba enroscado en posición fetal bajo la luna llena: El transeúnte llamó a golpes a la puerta del vestíbulo, que estaba a oscuras; por la noche, la entrada se cerraba y los huéspedes necesitaban una llave para entrar.
Momentos después, la policía de Warmoesstraat, una calle del barrio de al lado -una zona de prostitución-, recibió una llamada telefónica, probablemente hecha por el hombre que había encontrado el cuerpo.
El viernes por la mañana, a eso de las ocho, Rob Bloos, un joven inspector, llegó a trabajar a la comisaría de Warmoesstraat. No le interesó mucho el nuevo cadáver que había en el depósito. " Era como los otros -dijo-. En aquélla època teníamos muchos yonquis en este distrito. Alemanes, italianos....La heroína de aquí es mucho más potente. Se metían demasiada. Y morían".
No obstante, se llevó a dos compañeros al hotel e inició una meticulosa investigación. Su informe, que ocupaba más de treinta páginas, incluía un plano de la habitación, un inventario completo de su contenido y entrevistas con el personal del hotel. Al comprobar el registro, Bloos vio la firma de Chet Baker, un nombre que no le sonaba de nada. Descubrió que la puerta de la habitación estaba cerrada por dentro, lo que indicaba que nadie más había estado allí. Tampoco había ninguna señal de pelea. Encima de una mesa había un vaso que contenía restos de heroína y cocaína, otro con una aguja dentro, y menos de un gramo de heroína. El único equipaje era un estuche de trompeta (después se dijo, aunque no era cierto, que lo habían encontrado junto al cuerpo, en la calle). En él había una trompeta, un reloj, cincuenta guilders, un collar, un encendedor y un papel con el nombre de Chet Baker.