martes, 7 de junio de 2011

Crónicas en verso

Músico y poeta español, nacido en la ciudad de Úbeda, España y adoptado en cada lugar donde se presenta con su música y poesía.

Os dejo algunas frases de este mordaz cronista :

- La poesía huye, a veces, de los libros para anidar extramuros, en la calle, en el silencio, en los sueños, en la piel, en los escombros, incluso en la basura. Donde no suele cobijarse nunca es en el verbo de los subsecretarios, de los comerciantes o de los lechuginos de televisión.
- Soy un anarquista que nunca se salta un semáforo en rojo.
- Canto para poder escupir.- Yo he sido siempre un Marxista de la tendencia pro grouchiana.- Me gusta que haya religiones porque me encanta pecar.
- Me considero un rojo sin diminutivos. No soy un rojillo, soy un rojo, un rojazo. Y eso no quiere decir comunista, ni socialista, ni anarquista, quiere representar esa hermosísima ideología de hace unos años, que hacía creer que esta infamia de mundo podía cambiar de alguna manera.
- Mi plan es envejecer sin dignidad.
- Pelearé hasta el último segundo y mi epitafio será: no estoy de acuerdo.



Benditas sean las raras excepciones,

los moratones de los vulnerables,
los labios que aprovechan los rincones,
más olvidados, más inolvidables,
benditos sean, benditos sean.


Los santos milagrosos, los gordos cariñosos,

los locos que se creen Napoleones,
las pálidas lesbianas, los dulces maricones,
los mocos de la gente con ventanas,
los tuertos que no quieren ver visiones,
los muertos que se mueren con las ganas.


Benditos sean los ceros a la izquierda,

los que nacieron en ningún lugar,
los de viva Zapata manque pierda,
las damas que se llaman Soledad,


El sable del sablista, la caries del dentista,

los buenos aires, los malos maridos,
las drogas veniales, la sopa del cocido,
los listos que parecen subnormales,
los que pudieron ser y no han querido,
los descendientes de los animales.


Malditos sean los justos, los sumisos,

los que tiran penaltis de cabeza,
los que para mear piden permiso,
los súbditos del dios de la certeza,


los que adornan las notas de sus hijos,

los probos ciudadanos, los niñatos,
los que follan con red y a plazo fijo,
los canallas que nunca han roto un plato.


Maldita sea la voz de la experiencia

que casi se equivoca a media suma,
la pipa de la paz con la conciencia,
los oiga, que en mi taxi no se fuma,


los que se mojan poco cuando llueve,

los que sonríen en las fotografías,
los que progresan porque no se mueven,
los de la escandalosa mayoría,
malditos sean, malditos sean.


Benditos sean las rubias calentonas

que se emocionan por pasar el rato,
los tímidos que salen respondonas,
la mancha en la bragueta del beato,
benditos sean, benditos sean


los farias con saliva, los gallos de las divas,

los callos de las piernas de las cojas,
las amapolas rojas, la abuela en San Fermines,
los récords que no salen en los Guiness,
los cínicos que lloran en los cines,
los trévoles de tres o cuatro hojas,


las enfermeras que suben la fiebre,

las tetas de pezón hospitalario,
los gatos de no dan gato por liebre,
los misterios gozosos del rosario,


la novia del torero, los bronquios del torero,

los tristes que se rien de la tristeza,
los ricos sin dinero, los vagos con peraza,
los últimos que llegan los primeros,
los calvos que se quitan el sombrero
ante la dignidad y la belleza.


Malditos sean los tontos con medallas,

los hijos de mamita, los chivatos,
los candidatos (cierra la muralla),
la letra pequeñita del contrato,


los alcahuetes del polvote ajeno,

la diabetes, el sida, los viejos,
los sorbetes de bilis con venero,
los que aplauden al príncipe de hinojos,
los cuentos de las cuentas al contado
los tipos de interés, los finiquitos,
los que jubilan a los jubilados,
los talibanes del último grito,


los que se pasan nunca de la ralla,

los mamporreos de la simetría,
los que exhiben el móvil en la playa,
los que hacen trato con la policía,
malditos sean, malditos sean.

Joaquín Sabina

lunes, 6 de junio de 2011

Ahmad Jamal

Al comenzar la historia del jazz con el ragtime y por ser éste en sus inicios un estilo de interpretación pianística, puede decirse que el jazz comienza con el piano. Por otro lado, las primeras bandas que recorrían las calles de Nueva Orleans no tenían piano, aunque sólo fuese por la imposibilidad de andar cargando con uno, pero ante todo porque el piano no permite la formación del sonido que a los antiguos “sopladores” hot les parecía imprescindible.
La historia del piano en el jazz se desenvuelve entre estos dos “lados”. El piano ofrece más posibilidades que otros instrumentos usuales en el jazz. No se necesita tocar siempre una sola nota a la vez como ocurre con los instrumentos de viento, sino que se pueden tocar varias al mismo tiempo. No sólo es posible producir ritmo en él, sino que también se puede armonizar ese ritmo. Y no hay que limitarse a las armonías, como en el contrabajo; estas se pueden combinar con diversas posibilidades de melodías y acordes. Sin embargo, y hay que decirlo, una línea de un instrumento de viento es más intensa que una línea pianística. Por un lado, cuantas más posibilidades pianísticas se aprovechen en el piano, tanto más parece fracasar el instrumento en comparación con el intenso fraseo hot de los “sopladores” de jazz. Por otro lado, la mayor intensidad que pone el pianista para sustituir el fraseo de los instrumentos de viento, se conjuga con un mayor desaprovechamiento de las autenticas posibilidades del instrumento. 
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Ahmad Jamal (Frederick Russell Jones), adoptó su nombre musulmán al convertirse al Islam con veintiún años. Nacido en Pittsburgh, cuna de grandes pianistas de jazz, como Erroll Garner, Mary Lou Williams, Billy Strayhorn, Earl Hines y Dodo Marmarosa. Antes de interesarse seriamente por el jazz, había iniciado sus estudios de piano clásico en la "Westinghouse High School", debutando con la orquesta de George Hudson en 1947. 


Os dejo dos de sus vídeos, en el segundo acompañado del vibrafonista Gary Burton.



sábado, 4 de junio de 2011

Bruce Willis, la gran esperanza blanca del Blues

Hoy tengo el gusto de presentaros un Bluesman de rostro pálido considerado por los expertos como la gran esperanza blanca del Blues. Si habéis oído bien, es el inefable y duro Bruce Willis que ha abandonado Hollywood para trasladarse al Delta del Mississippi.



jueves, 2 de junio de 2011

La generación Beat

Era la década del 50 y en Nueva York las cosas no estaban muy bien. La depresión económica, la segunda guerra mundial y la amenaza de la bomba atómica no hacían otra cosa que desesperar a la gente. Un grupo de amigos escritores que compartian su amor por la prosa y la poesía, una interesante visión de la cultura y varias ideas nada convencionales, entre los cuales figuraban Jack Kerouac y John Holmes (ambos con ideas revolucionarias y con grandes críticas con respecto al sistema americano), comenzaron a generar un nuevo movimiento literario que revoluciono la escena bohemia norteamericana de fines de los 50 y principio de los 60, caracterizado por su visión cruda y ácida de la terrible realidad que los rodeaba por aquel entonces.

Jack Kerouac y John Holmes inventaron un título para los tipos de su edad que vivían también la misma situación y se dieron cuenta que toda la sociedad estaba hundida del mismo modo, ocurría entonces nombrar no a un par de pobres diablos sino a toda una generación abatida y derrotada. La llamaron “The Beat Generation” (“La generación Beat”) en referencia al termino “beaten down” que en español es algo así como “derrotado” en clara alusión a lo que se vivía por aquel entonces.

Los “Beatniks”, como solían llamarse los miembros de este fenómeno cultural, no creían en las falsas moralidades impuestas por la sociedad e iban en contra de los valores puritanos y tradicionales que Estados Unidos promovía como así también los valores comerciales, criticaban duramente el “American way of life” y rechazaban todo tipo de postura política.

Cabe decir que la utilización de todo tipo de drogas y alcohol fue una gran constante durante este periodo, siendo este también un modo de protesta para demostrar su desacuerdo con los valores preestablecidos de la sociedad capitalista. “On the Road” de Jack Kerouac, “Howl” de Allen Ginsberg y “Naked Lunch” de William S. Burroughs son consideradas los tres libros más importantes del movimiento “beat”.


miércoles, 1 de junio de 2011

Rosa Lee Hill & Sid Hemphill

Percibí entonces una riqueza en las canciones, especialmente en los blues más antiguos del Delta, que antes había sido incapaz de captar.