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viernes, 19 de abril de 2013

Oscar Hammerstein


Oscar Hammerstein II, (12 de julio de 1895 - 23 de agosto de 1960) fue un libretista estadounidense, que nació y murió en Nueva York.

Fue sobrino de Oscar Hammerstein I y dueño del Manhattan Opera House. Su ascenso a la fama se dio con una serie de comedias musicales y operetas entre las que se encuentran:
Sunny (1924), Rose Marie (1924), The Desert Song (1926), Showboat (1927).

Show Boat es un musical en dos actos con música de Jerome Kern y libreto de Oscar Hammerstein II, considerado a menudo el "padre del musical estadoundiense", fue el primero en integrar texto con canciones logrando un conformar una suerte de opereta estadounidense de fuerte contenido racial y critica social, narra la historia del barco showboat (teatro flotante) Cottom Blossom en sus travesias por el Mississippi a través de 47 años.

Contemporánea de Porgy and Bess de Gershwin es la antecesora directa de Oklahoma, South Pacific, My fair lady, West Side Story y Candide de Leonard Bernstein.

Basado en la novela de Edna Ferber se estreno en el Teatro de Ziegfield en 1927 protagonizada por Helen Morgan alcanzando las 572 representaciones, siendo llevada al cine en tres oportunidades, contiene algunos de las mas célebres canciones del patrimonio cultural estadounidense tales como Bill, Can't help loving that man, You are love, Make believe, After the Ball (firmada por Charles K. Harris) y en especial Ol'man river.

domingo, 6 de mayo de 2012

La Mama

Fotomontaje : Gatopardo
Hoy día de la madre os dejo la voz de Ray Charles y el tema compuesto por  Charles Aznavour.


domingo, 16 de octubre de 2011

¿Alguien da más?

Uno, que ha crecido admirando a estos dos tipos, y que además,  por su culpa ama la música negra, pregunta ¿Alguien da maaaas?


martes, 12 de julio de 2011

Doc Pomus

Si alguna vez el lector ha llegado a sentir que una canción puede salvarle la vida, tal vez, tenga empatía a Doc Pomus. Su música es la música de un sueño con el que trasladarse a otro mundo, un sueño primario, original, humano, que nace del amor incondicional a los sonidos de la calle. Siempre dependiente de sus muletas o su silla de ruedas, Pomus componía para soñar que desgastaba sus zapatos en la pista de baile, para ganarse el corazón de la mujer que nunca le miraba o para expresar sus anhelos mientras el mundo le pasaba por encima. Basta escuchar ‘Save the last dance for me’ o ‘Lonely Avenue’, para darse cuenta que su mejor música guardaba el secreto de cambiar una vida.

Con todo, es uno de los grandes nombres olvidados de la historia de la música popular. A pesar de dejar al mundo un legado glorioso de composiciones, no recibió ninguna recompensa. Como los jinetes que salvan la vida de los pueblos para luego morir en el anonimato, este músico, nacido en Brooklyn, vio como se apagaba su vida lejos del éxito, fuera de cualquier círculo mediático y comercial, sin apenas dinero, olvidado por la memoria colectiva. Pero fue un auténtico superviviente, tanto en la vida real como en la artística, un hombre de palabra atravesado por la flecha de la música.

La polio, que contrajo a los seis años, marcó su infancia. Tal y como se recoge en su biografía “Lonely Avenue”, escrita por Alex Halberstadt, aquel niño enfermo, que pronto tuvo que sujetarse con unas muletas para andar, soñaba con ser algún día el campeón de los pesos pesados de boxeo en la inexistente categoría “con muletas”. Quería ser lo que su padre llamaba “un hombre entre hombres”, un tipo hecho a sí mismo, capaz de alcanzar sus metas. Por eso, más de una vez hacía por correr con el resto de chavales y caía al suelo aparatosamente con sus sujeciones metálicas. No quería la compasión, pero, ciertamente, su incapacidad podía más que su propósito. Hasta que la música le dio alas. Al barrio judío de Willamsburg, donde vivía, llegaban los ecos del jazz y el blues que hacían hervir Manhattan en los años cuarenta. Pomus (de nombre original Jerome), que devoraba libros que le hacían viajar a otros mundos, encontró en esos sonidos el motor de su vida. Sentado en la cama, aprendió a tocar el clarinete, el saxofón y, más tarde en el colegio, el piano.

A partir de entonces, cuando podía se escapaba con sus amigos a los clubes del Village o a visitar los sótanos de las tiendas de discos. Supo que quería dedicar su vida a la causa cuando compró el disco “Big Joe Turner & His Fly Cats”. Aquello le elevó del suelo. El ritmo negro originario se convirtió en su obsesión. Poco después, con el nombre artístico de Doc Pomus (no quería que sus padres se avergonzasen al ser músico) entró a tocar como bluesman blanco en George’ Tarvern. Se ganó una reputación en el circuito y, casi sin darse cuenta, acabó convirtiéndose en el saxofonista del propio Big Joe Tuner. De Turner, descubierto por el gran John Hammond (padrino de gente como Billie Holliday o Bob Dylan) y erigido como una figura destacada del R&B de los cincuenta, Pomus aprendió a captar el sentimiento negro, ese rasgo visceral tan genuino. Durante años, se concentró en componer y componer, forjándose en la vibrante noche del Village, hasta que en su camino se cruzó un joven pianista llamado Mort Shuman. Como se cuenta en libro “Always magic in the air”, del musicólogo Ken Emerson, cuando Pomus conoció en 1955 a Shuman, formado en un conservatorio, captó su talento y se hizo su mentor, insistiendo mucho en educarle en el R&B y en el ambiente callejero. Ambos formaron una pareja de compositores irrepetible. Pomus a las letras, Shuman al piano.

De su paso por el Brill Building, el legendario edificio del 1650 de Broadway, dejaron una colección asombrosa de canciones a partir de 1959. Impulsaron lo que en la época se conoció como el Brill Building sound, el sonido que llenó los radiales de finales de los 50 y los 60 con pop estiloso y mestizo, añadiendo ecos del jazz y la música clásica europea, matices de los ritmos latinos y, sobre todo, desarrollando un amor declarado por el fascinante cancionero afroamericano. Como el rock’n’roll de la primera ola, era puro sonido popular de metrópoli, hecho por gente joven de la calle para la calle. Sus composiciones funcionaron como elemento integrador, mezclando sonidos, en este caso propios de una ciudad multicultural como Nueva York. ‘Lonely Avenue’ rompió moldes en la hipnótica interpretación de Ray Charles, que la hizo suya por hablar de la discriminación. ‘This magic moment’ y ‘Save the last dance for me’, bajo la batuta de los magníficos The Drifters, salpicaban a raudales dignidad y elegancia al tiempo que coqueteaban con los ritmos afrocubanos y puertorriqueños. La pareja, hombres orquesta en la sombra, tan esenciales en aquellos años, fueron parte de la banda sonora de la edad dorada del pop, de la generación del “baby boom” y el Nueva York de postal.

Con arreglos magistrales, lenguaje familiar y temática cotidiana, sus decenas de canciones conectaban con el comportamiento y costumbres de la incipiente cultura juvenil, de los nuevos hombres y mujeres urbanos, que, como afirma el historiador Eric Hobsbawn en “Historia del siglo XX”, lideraron la revolución cultural al romper “a velocidad de rayo” con las estructuras sociales del pasado. La música de Pomus y compañía era el puente entre el primer rock y la llegada de la Invasión Británica de los Beatles. De hecho, Pomus y Shuman llegaron a componer 16 temas para Elvis Presley, al que Pomus nunca conoció en persona aunque sí habló con él por teléfono. Como máximo representante de esa cultura, Elvis simbolizaba para Pomus una meta personal. Un día se acercó a su hotel y, a última hora, el Coronel Parker le prohibió subir a su habitación. Con sus muletas a cuestas, tal y como solía contar, se fue con el corazón en pedazos.

Y, a decir verdad, era todo corazón. En su apartamento de la calle 72 Oeste, donde siempre había pilas de discos por todas partes y un órgano para componer a cualquier hora, eran normales las fiestas y las visitas de todo tipo. Incluso cuando se retiró después del cierre del Brill Building y hallarse en la peor época de su vida. Tras un accidente en el que perdió más movilidad, su esposa le abandonó y Shuman se marchó a París. Solo a finales de los setenta volvió a ser reivindicado por gente como Dr. John. Pero Pomus, el músico más querido de la Gran Manzana por sus compañeros y vecinos, sobrevivió desde entonces como cantante de garitos y compositor en segundo plano, sufriendo su parálisis, dependiendo de la amabilidad de los taxistas para bajar a su Village, encerrado en su casa con sus discos, soñando con ser el campeón de los pesos pesados del blues. Así fue hasta su muerte en 1991, postrado en una cama de hospital, como un gigante en el ostracismo. Después, Lou Reed le dedicó su álbum “Magic and loss”. Y entonces el nombre de Doc Pomus empezó a conocerse un poco más, no mucho.

¿Pero qué había hecho ese tal Doc Pomus? Había creado centenares de canciones con el gen de la esperanza, con el horizonte del mejor rock, pop y blues. Obras maestras con patrimonio humano irrenunciable, como ‘Save the last dance for me’, compuesta cuando estaba sentado en su silla de ruedas y su mujer bailaba con otro hombre en una fiesta. Solitario y consciente, ajeno al jolgorio, a miles de kilómetros de la realidad, como un fugaz cometa en mitad de un firmamento, Pomus escribió los primeros versos de ‘Save the last dance for me’ en una servilleta. La música estaba en su corazón. Aquel hombre entre hombres componía para salvarse. Y, amigo, eso era tener la llave del universo, y todo lo demás, para él supongo, y para el oyente, era y es silencio.


lunes, 4 de abril de 2011

Un tema Country

Your cheatin' heart (Tu corazón embustero),  un tema compuesto por Hank Williams Sr, está considerada como una de las mejores canciones country jamás escritas. Os dejo diversas versiones incluyendo, como no, el original





jueves, 24 de marzo de 2011

Howard Bingham

Howard Bingham ( nacido en Jackson , Mississippi es el biógrafo de Muhammad Alí, habiendo sido el primer fotógrafo de color en trabajar para las revistas Life, Look, Time, Newsweek, Sports Illustrated...

miércoles, 9 de febrero de 2011

Papá Ray

Ray Charles nació el 23 de septiembre de 1930 en Albany, Georgia. Pianista y cantante, Ray Charles perdió la vista durante su infancia por un glaucoma que su familia no pudo tratar por razones económicas. Ray Charles fue un autodidacta del piano, pero también recibió clases de música en braille en la "St Augustine School", un centro para invidentes. Paralelamente, tuvo que ganarse la vida como músico, cuando fallecieron sus padres. A finales de la década de los cuarenta, Ray Charles consigue colocar un disco en las listas de su país, y en 1951 obtiene su primer Top Ten, gracias a “Baby, Let Me Hold Your Hand”.

Tras una gira por Florida, Ray Charles forma su propia banda. Gracias al cantante de Rhythm and Blues, Wynonie Harris, entra en contacto con ese estilo. Tras firmar un contrato con la discográfica Atlantic Records, en 1955 consigue el número 2 en las listas de Rythm and Blues con el tema “I Got a Woman”.

Su forma tan peculiar de tocar el piano y sus cualidades vocales, junto a una correcta mezcla de músicas de New Orleáns con gospel y blues, conforman el estilo propio de Ray Charles, con el que encamdiló al mundo entero.

En la década de los cincuenta, Ray Charles obtiene importantes éxitos, entre los que destacan “This Little Girl of Mine”, “Drown in My Own Tears”, “Hallelujah I Love Her So”, “Lonely Avenue”, y “The Right Time”.

Pero su mayor éxito llegó con “What'd I Say”, con el que consiguió el número uno de las listas. El tema es una mezcal de rock con piano electrónico y algún coro estilo gospel. A partir de ese momento, Ray Charles es aclamado por las masas.

Tras cambiar de discográfica, Ray Charles adopta un estilo más pop, aunque sin perder la calidad que le caracteriza. Es capaz de sosprender a medio mundo con un disco en el que utiliza sonidos country. Algunos de sus temas más conocidos de esta época son “Unchain My Heart”, “Hit the Road Jack” y “I Can't Stop Loving You”.

Con temas como “Busted”, “You Are My Sunshine”, “Take These Chains from My Heart” y “Crying Time”, la popularidad de Ray Charles creció como la espuma. Aunque esa buena estrella se vio truncada a finales de los sesenta, cuando se vio acusado por posesión de drogas, una acusación que le alejó de los escenarios. En 1966 resurge con un nuevo disco, “Let's Go Get Stoned” A partir de este disco, Ray Charles se vuelva más acorde a la moda imperante, con sonidos más pop, influenciados por artistas como Joe Cocker, Van Morrison o Steve Winwood.

Ray Charles falleció el 10 de junio del 2003. Un año más tarde aparece la película "Ray", la biografía del artista dirigida por Taylor Hackford y que presenta una sorprendente actuación de Jamie Foxx (el taxista de Colateral) como el pianista y compositor ciego. Un film candidato a los a Oscar, por el que Foxx se llevó el Globo de Oro 2005.
Que grande era , a pesar de sus horribles chaquetas