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martes, 18 de diciembre de 2012

House of the Rising Sun


The House of the Rising Sun (La casa del Sol naciente) es una canción folk de los Estados Unidos. También llamada Rising Sun Blues, narra la vida de alguien que ha tenido poca fortuna en Nueva Orleans (estado de Luisiana). No se conoce el autor. Según la versión, la canción puede ser interpretada desde la perspectiva de una mujer o de un hombre. Las dos versiones más conocidas, que no las mejores, son la del grupo británico The Animals, grabada en 1964, que alcanzó el primer lugar de ventas en los Estados Unidos y en el Reino Unido, y la de Joan Baez, de 1959-60.

Alcanzó el puesto 122 de la lista  Rolling Stone de las 500 mejores canciones de todos los tiempos.
Os dejo una excelente versión en directo de, entre otros, Leszek Mozdzer, John Sofield y Steve Swallow.

There is a house in New Orleans
They call the Rising Sun
And it's been the ruin of many a poor boy
And God I know I'm one

My mother was a tailor
She sewed my new blue jeans
My father was a gamblin' man
Down in New Orleans

Now the only thing a gambler needs
Is a suitcase and trunk
And the only time he's satisfied
Is when he's on a drunk

Oh mother tell your children
Not to do what I have done
Spend your lives in sin and misery
In the House of the Rising Sun

Well, I got one foot on the platform
The other foot on the train
I'm goin' back to New Orleans
To wear that ball and chain

Well, there is a house in New Orleans
They call the Rising Sun
And it's been the ruin of many a poor boy
And God I know I'm one

viernes, 7 de septiembre de 2012

David Friesen

Nacido en Tacoma, Washington, pero se educa en Seattle. Sus primeros contactos con el jazz son las grabaciones de Earl Bostic, el álbum de la cantante, June Christy titulado "Something Cool" y escuchar a Slim Gaillard en un club de Los Ángeles siendo aún menor de edad. Con 19 años, mientras permanece con el ejército de los EE.UU. en París, coincide con George Arvanitas, Johnny Griffin y Art Taylor. Más tarde, en Copenhague, toca con el batería Dick Berk y conoce a Ted Curson, en 1961. De vuelta en los EE.UU. en 1964 Friesen empieza a estar cada vez más comprometido con el contrabajo practicando alrededor de 10 horas al día y comienza a relacionarse con músicos locales en Seattle (Larry Coryell y Randy Brecker entre ellos) en sitios tales como Penthouse, donde Miles Davis, John Coltrane y Bill Evans actuaban. David actuaba a veces como telonero de estos gigantes de la música. Así, durante dos años, Friesen tocó el piano y el bajo en un café llamado: Llahngaelhyn, propiedad del bajista Jerry Heldman.

Después de un largo período de gira con Elmer Gill, que tocaba con la Banda de Charlie Parker y Lionel Hampton, Friesen abre su propio café en 1973 en Portland a donde se traslada con su familia. La educación jazzística también entra en su esfera de interés y se convierte en profesor de los National Stage Band Camps durante un par de veranos trabajando con Marian McPartland, John La Porta, Phil Wilson entre otros. Joe Henderson fue su siguiente asociación, con la que llevó a cabo un tour por Europa en el verano de 1975 con Billy Harper Quintet. Esta gira abrió nuevas puertas y supuso el inicio de relaciones con Stan Getz, Sam Rivers, Kenny Drew, George Adams y Danny Richmond (llegó a grabar discos con los tres últimos), y a tocar en conciertos con Dexter Gordon y Mose Allison.

Posteriormente, en 1977, Friesen se une con Ted Curson, que le reconoce las posibilidades como solista y le da más protagonismo en la escena jazzística. Forma asociaciones musicales con el pianista Mal Waldron y el flautista Paul Horn yendo de giras por Europa y América. En Agosto de 1983, Friesen acompañó a Paul Horn en 4 semanas históricas, 18 conciertos de gira por la Unión Soviética, Canadá, Europa, partes de Asia, América del Sur, Inglaterra, Escocia, Japón y Australia.

La música de Friesen, que es indiscutiblemente jazzistica, está entrelazada con indudables ingredientes de folk, clásica y música judía, mezclados de forma espontánea con intensidad lírica, entusiasmo y manifiesta creatividad en la inmensidad musical. Músico muy creativo, sensible y capacitado para ofrecer siempre lo mejor de sus cualidades.

Esuchad esta colaboración con el  pianista polaco Leszek Możdżer.
 


martes, 7 de febrero de 2012

Lars Danielsson & Leszek Możdżer

El bajista Lars Danielsson es conocido y admirado en el mundo internacional del jazz por su lírica, por su forma genial de tocar y por su capacidad para mejorar la apariencia de la melodía. Nació en 1958 y estudió en el Conservatorio de Música de Gotemburgo.
Tanto en el contrabajo, bajo eléctrico y cello (originalmente su principal instrumento)  es un solista y acompañante extraordinario, que da a la música matices y colores hasta el límite. "Lars Danielsson Quartet" con el ex saxofonista de Miles Davis, David Liebman, el legendario pianista Bobo Stenson y el bateria de ECM Jon Christensen, ha recibido gran cantidad de reconocimientos y premios durante los 20 años en los que el cuarteto ha existido. Este cuarteto ha sido una zona de juegos para el trabajo de Danielsson como compositor y arreglista, conocimientos que aplicó para la Orquesta Sinfónica (Danmarks Radios RUO Or¬chestra) y la música de Big Band (Jazz Baltica Ensemble). 
Lars Danielsson ha publicado, desde 1980, 8 discos en solitario y ha trabajado con Alex Acuna,  John Abercrombie, Bill Evans, Niels Lan Doky, Randy and Michael Brecker, John Scofield, Jack DeJohnette, Mike Stern, Billy Hart, Charles Lloyd, Terri Lyne Carrington, Joey Calderrazzo, Gino Vanelli y Dave Kikoski. Lars Danielsson también ha sido miembro del grupo de Trilok Gurtu. Como productor ha sido responsable de Cæcilie Norby y The Danish Radio RUO Orchestra entre otras.

Leszek Mozdzer nació en el año 1971 y tuvo una formación musical precoz, que lo llevó a tocar el piano a la edad de cinco años. En el conservatorio aprendió las obras de Chopin, que supo ejecutar fielmente de acuerdo a las partituras según corresponde a cualquier virtuoso del piano nacido en Polonia. Pero cargado de innumerables otras influencias, de la más diversa especie, no transcurrió mucho tiempo hasta que el músico decidiera hacer con Chopin lo que sólo cabría haber esperado que se hiciera con un standard de Davis o Coltrane.
¿Qué música hubiese hecho Chopin de haber conocido el jazz? Evidentemente la respuesta sólo podría ser especulativa. Pero en las manos de Mozdzer una polonesa puede adoptar de pronto ritmos caribeños, o un típico rubato chopiniano ser reemplazado sin aviso por un contagioso swing. Esto no significa no tomar la música de Chopin en serio, sino todo lo contrario: el respeto reside en los intentos de reelaborar esa música de acuerdo a la particular sensibilidad del pianista que improvisa y varía elementos, pues no se trata de un músico clásico, sino de un músico de jazz, regido por reglas distintas. Un músico virtuoso y subyugado, de todas maneras, por la belleza originaria de las piezas escritas por Chopin.
Ganador de numerosos premios internacionales, el currículum de Mozdzer menciona su labor al lado de figuras tales como Billy Harper, Joe Lovano, Lester Bowie, Emil Kowalski, Archie Sheep, Zbigniew Preisner y Arthur Blythe, entre otros.
Mozdzer es un pianista brillante, y la música clásica no es en absoluto ajena al buen músico de jazz, independientemente del hecho de que los códigos que se manejen sean diferentes. La música de Chopin subsiste, y esto es lo importante, recreada en medio de libertades impensadas por el melómano ortodoxo, que acaso deba replantearse por un rato su defensa acérrima de la intangibilidad de las obras maestras de la música.

Os dejo a ambos interpretando un tema que lleva por título el españolísimon ombre de  Pasodoble.