sábado, 23 de julio de 2011

Art Pepper Una vida ejemplar (primera parte)

Portada del libro Una vida ejemplar
Art Pepper tuvo siempre un sonido propio. Durante los casi cuarenta años en que estuvo grabando discos, su estilo adquirió un lenguaje cada vez más personal: sucesivamente amargo y huidizo, sagaz y al mismo tiempo temeroso. En sus mejores interpretaciones, los solos de  Pepper estaban conformados por una elegancia paciente y sus fraseos aparecían esculpidos por una lógica dinámica y un ánimo equilibrado. Pepper tenía un oído prodigioso para cabalgar sobre la melodía y un sentido del ritmo ciertamente imperturbable: modulaba la intensidad del swing para esbozare y situar en primer plano el significado de las melodías. Podía hacerte reir con sus exhibiciones de virtuosismo y llorar de tristeza ante sus pasiones no correspondidas.
En una serie de nueve post relacionados con la autobiografía de este genial saxofonista, cuya vida da para una serie de televisión, os iré dejando pequeños apuntes de momentos álgidos, repletos de lírica, de una existencia tortuosa  y llena de aventuras.
Si quieres escuchar su música  más detenidamente, aquí hallarás la solución.

2 comentarios:

JODIDOS (la minina y el sietemesino) dijo...

Una de esas piezas de Jazz fácilmente digerible para el que intenta acercarse a tan fascinante género. Un tema, por tanto, "agradecido", de los que crean afición al género. Me ha gustado. Sí, señor.

Un saludo y buen finde, Gato.

Gatopardo dijo...

Me alegro te haya gustado, igualmente.